EL GASTO EN CONSUMO DE LAS FAMILIAS AVANZÓ UN 0,5% EN EL PRIMER TRIMESTRE DE 2010
El gasto en consumo final de las familias volvió a crecer en el cuarto trimestre de 2009 después de seis trimestres consecutivos de caída y un séptimo de estancamiento, en los que se había acumulado un descenso del 6,9% hasta niveles similares a los de finales de 2005, según se desprende del último Informe sobre el consumo y la economía familiar elaborado por el Servicio de Estudios de Caixa Catalunya. El avance del 0,3% registrado entonces se ha acelerado en los tres primeros meses de 2010, en los que se ha registrado un aumento del 0,5%. El incremento acumulado del 0,8% en el último semestre ha aportado 0,4 puntos positivos a la variación del PIB. Éste ha registrado un descenso del 0,1% en el mismo período, por lo que el crecimiento del consumo privado ha compensado, junto al avance de las exportaciones, la caída en otros componentes de la demanda interna. En términos interanuales, dado el fuerte ajuste registrado en el segundo trimestre de 2009, la tasa se mantiene negativa, aunque ha corregido notablemente, pasando de un máximo de caída del 5,8% en aquel período al descenso del 0,5% en los tres primeros meses de 2010. La comparación con los datos del año anterior arrojará ya cifras positivas en el segundo trimestre (1,0%, según previsiones de Caixa Catalunya).
Los diferentes indicadores parciales del gasto en consumo de las familias muestran esta tendencia más favorable en los últimos meses. Así, el Índice de Comercio al por Menor (ICM), que descendió un 5,8% en 2008 y 5,6% en 2009, ha registrado una caída del 0,8% en los tres primeros meses de 2010 con relación al mismo período del año anterior. En marzo, la tasa interanual ha vuelto a ser positiva después de 24 meses consecutivos en negativo, con un avance del 3,6%. La tendencia ha sido similar por componentes, con incrementos interanuales el primer trimestre del 0,9% alimentación, y del 0,5% el resto, excluyendo las estaciones de servicio, que incluso han acelerado su caída, pasando del 4,9% en 2009 a un retroceso del 6,8% en el primer trimestre. Esta evolución estaría asociada al encarecimiento de los carburantes y lubricantes, un 20,6% los tres primeros meses de 2010 frente al abaratamiento del 15,2% el pasado año. En abril, las ventas al por menor cayeron nuevamente, un 2,3% interanual, aunque este dato puede estar condicionado negativamente por motivos estacionales.
En la mejoría del consumo de las familias, el impulso de la compra de automóviles ha tenido un peso fundamental. Las matriculaciones de vehículos turismo retrocedieron un 28,1% en 2008 y un 42,7% interanual en los cinco primeros meses de 2009. La puesta en marcha del Plan 2000E a finales de mayo del pasado año y su posterior extensión han permitido reactivar la demanda de manera muy significativa. En agosto de 2009 ya se había recuperado el nivel de matriculaciones de un año antes, mientras que entre septiembre de 2009 y mayo de 2010, el ritmo de incremento interanual se ha situado en el 35,4%, con un máximo del 63,1% en marzo de este año. Con un aumento del 43,5% en los cinco primeros meses de 2010, los valores anualizados son equivalentes a los del ejercicio 2008. La suavidad con la que se haga la transición desde esta situación a un escenario sin incentivos fiscales dependerá de la mejora del clima económico general y de la sustitución por rebajas a iniciativa de los concesionarios. En términos de su aportación a la recuperación del consumo privado en general, si se toma como referencia que el gasto en automóviles nuevos supone en torno a un 3% del total1, el aumento de las matriculaciones en el primer tercio del año podría haber aportado alrededor de 1 punto porcentual al aumento del consumo privado.
Con relación al gasto en servicios (al margen del comercio), el componente más significativo es el vinculado al turismo. De acuerdo a la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH), tanto el número de viajeros como de pernoctaciones de residentes en España descendió en 2008 y 2009, pero muestra cierta recuperación en los últimos meses. En invierno (diciembre-febrero), el incremento de los viajeros fue del 2,5% interanual, y el de las pernoctaciones el 3,2%, mientras que en marzo y abril (para eliminar la distorsión de Semana Santa) los avances fueron del 4,1% y el 5,9%, respectivamente.
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